Al sureste de la Península Ibérica, en la región de Castilla-La Mancha, mundialmente conocida por su excelente gastronomía, y dibujada por cervantes en su “Don Quijote de la Mancha”, nos encontramos con la provincia de Albacete, una tierra de contrastes.
Contraste geográfico, entre la homogeneidad de la llanura de la Mancha que regala la serenidad de un paisaje abierto y las más hermosas puestas de sol; y las escarpadas y agrestes alturas de las Sierra de Segura y de Alcaraz, el calar del Mundo, las muelas de Carcelén y la sierra de Cabeza, entre otros.
Contraste sociológico, entre Albacete, ciudad activa y moderna y con una excelente oferta de ocio, comercio, cultura y negocios; y el resto de una de una provincia inmersa en una naturaleza desbordante, paisajes relajados, y núcleos rurales acogedores.
La provincia de Albacete es un destino turístico emergente, lo que añadirá el placer de descubrir parajes, rincones y experiencias.
Es Dinámico, Activo y Acogedor donde la hospitalidad es parte de la propia forma de ser manchega.
Es Amplio, Sólido y Diverso, permite el acceso a una gran variedad de recursos disfrutando de unos servicios de acogida profesionales, que abarcan todas las modalidades tanto de Alojamiento, Gastronomía, Enología como de Artesanía, Cultura y Tradición.
Albacete
La ciudad de Albacete es el núcleo urbano con mayor número de habitantes de toda Castilla – La Mancha (supera los 170.000) y una de las veinte aglomeraciones más populosas del país. Está emplazada en los Llanos que llevan su mismo nombre. Su llanura, "ancha y plana como el pecho de un varón", riega sus cultivos de cereales con acuíferos subeterráneos y apenas es interrumpida por la orogenia de la vecina localidad de Chinchilla de Montearagón. Su privilegiada ubicación, que constituye una de sus principales ventajas geográficas, le ha permitido relacionarse histórimante con las demás ciudades y regiones españolas, mediante la red ferroviaria o las carreteras modernas, influyendo en la disposición abierta y en el carácter acogedor de sus gentes.
Campos de Hellin
El Campo de Hellín y Tobarra da nombre a una comarca que se extiende al suroeste de la provincia de Albacete, en el límite de la frontera con la Región de Murcia. El paisaje se caracteriza por la presencia de amplios valles, cultivados de frutales, separados por algunas tierras de moderada altitud. Su aridez contrasta con la presencia del agua, aportada por los ríos Mundo y Segura y represada en los embalses del Cenajo, Talave, y Camarillas. Son los humedales de los Salobrales de Cordovilla y la Laguna de Alboraj, próximos a la localidad de Tobarra, de alto valor ecológico. Un enclave atractivo de esta comarca es el Volcán de Cancarix. Declarado Monumento Natural, está ubicado realmente en la chimenea de un antiguo volcán, formada por magmas solidificados y descubiertos por la erosión.
Campos de Montiel
El campo de Montiel sirve de antesala a la Sierra de Alcaraz, al suroeste de la provincia. Es una comarca de paisaje suavemente ondulado, donde los campos de cultivo alternan con extensas manchas de bosque mediterráneo, caracterizado por la abundancia de la encina. También hay que destacar la presencia de algunos de los últimos sabinares que encontramos en nuestra provincia, aunque, sin duda, el atractivo natural más destacable lo constituyen las Lagunas de Ruidera, cercanas a Ossa de Montiel, y que reparten su extensión entre las provincias de Albacete y Ciudad Real. La visión repentina de este oasis de agua remansada y vegetación pone una nota de verdor en el paisaje. Podemos encontrar algunos pueblos de sabor manchego, como Munera o El Bonillo. Toda la zona es conocida por su gran abundancia de caza menor y su rica gastronomía, basada en platos tradicionales.
Corredor de Almansa
La transición entre la Mancha y la Sierra del Segura hacia el Levante Peninsular es una zona de paso obligado, de la que han dejado vestigio castillos, poblados, y tradicionales vías de comunicación, de las que son herederas las actuales autopistas, ferrocarriles y ciudades. Los paisajes reflejan la transición desde la llanura a pie de montes, algunas deforestadas y otras con formaciones de encinares y pinares. La ausencia de drenaje en algunas zonas deja lagunas, como la de Pétrola o la de El Salobralejo. Sus ciudades ofrecen los contrastes propios de una historia dilatada, pero siempre sujeta a los cambios y modernidades impuestas por la necesidad de acomodarse a los nuevos tiempos. En alguna de ellas, la ciudad conserva un patrimonio histórico que compagina con actividades industriales; es el caso de Almansa, Caudete y Chinchilla.
Ver Mapa de Turismo de Albacete en un mapa más grande
La Manchuela
La comarca de la Manchuela es la suave llanura ondulada que se extiende por el nordeste de la provincia de Albacete. De aspecto claramente diferente a la planicie sin accidentes, que es la Mancha, la atraviesa el Río Júcar, surcando a su paso excepcionales creaciones orogénicas sobre las que se asientan poblaciones como Alcalá del Jucar o Jorquera, y creando paisajes de contrastes entre el valle y el llano, siempre sorprendentes para el viajero. Esta comarca delimita la frontera de la provincia con Levante y el territorio de Cuenca, dibujada por un afluente del Júcar, el Río Cabriel de limpias aguas, sorprendentes por su transparencia, y bien conocidas por los amantes de la pesca, que contribuyen a crear parajes de gran belleza, que merece la pena observar.
Mancha Júcar centro
Tierra de monte bajo, de encinares y pinares, pero sobre todo, tierra labrantía y pecuaria, terciada de buenos viñedos que unen sus hileras en la línea del horizonte. Encrucijada caminera también, que acoge el animado tránsito de levante a poniente. En el horizonte de La Mancha albacetense destacan ahora las torres de elegantes iglesias renacentistas y barrocas a cuyo alrededor, en cada población, se aprieta un denso tejido urbano presidido por las fachadas de numerosas casas solariegas. El visitante gustará de productos excepcionales, del blando pan candeal, de los variados vinos, del sabroso queso manchego, del exquisito cordero, del exclusivo azafrán, de la caza y del apreciado ajo. Quien no haya probado un gazpacho Manchego, no puede entender el mensaje universal de los protagonistas de estas tierras, que retratados por Cervantes, el Marqués de Molins, Azorín, o Rodrigo Rubio, entre otros ilustres literatos, podemos encontrarnos todavía en esta llana, ennoblecida y sencilla tierra.
Sierra de Alcaraz
Atravesando el campo de Montiel hacia el sur nos adentramos en la Sierra de Alcaraz. Históricamente, esta tierra limítrofe con las provincias de Ciudad Real y Jaén, ha constituido una zona de encuentro entre Andalucía, el Levante y La Mancha. En estas montañas, que rebasan los 1700 metros de altitud en la “Cuerda de Almenara”, encontramos un paisaje agreste, de cumbres desoladas, salpicadas de pinos negrales, laderas cubiertas de densos pinares y frondosos valles fluviales. El río Madera, el Rio de los Endrinales, en la Sierra del Agua y otros tantos, constituyen enclaves de gran belleza. La población que da nombre a la comarca, Alcaraz (o Hisn al-Karas, en su origen árabe) constituyó una importante plaza fortificada en los siglos del medievo y el renacimiento. Siendo toda ella un conjunto histórico-artístico, destaca la extraordinaria Plaza Mayor y el proyecto urbánístico en el que intervino Andrés de Vandelvira.
Sierra del Segura
La Sierra de Segura se extiende al suroeste de la provincia. Sus alineaciones montañosas, cuyas cumbres más elevadas se acercan a los dos mil metros (Sierra de las Cabras, 2086 mts.), están separadas por estrechos valles y profundos cañones labrados por ríos y arroyos. Nace de esta tierra el Río mundo, en un paraje espectacular, que es uno de los atractivos turísticos de la comarca, aunque circulan por la comarca multitud de otros ríos: Segura, Tus, Madera, Bogarra... que se represan en embalses como el Cenajo, La Fuensanta o el Talave. Gran parte de la sierra está cubierta por densos pinares, aunque también abundan las encinas, quejigos, arces, y en menor medida, otras especies como robles melojos, sabinas y algunos tejos solitarios. Todo ello, configura un paisaje contrastado y de una gran personalidad en el que, además de los atractivos naturales, podemos encontrar villas y pueblos singulares, y Rutas como las del Gótico o la del Agua.










