
Visitar el castillo de Almansa es como retroceder varios siglos en la historia de nuestro país. Su nombre, que procede del árabe Al-Mansah, "El Mirador", nos habla de las batallas vividas y las diferentes culturas y religiones de las que fue t
La primavera, y también el verano, son dos buenas épocas para visitar lugares de nuestra Comunidad. Uno de los sitios más emblemáticos, no sólo por su belleza, sino por la historia que encierra entre sus piedras, es el Castillo de Almansa.
Declarado desde 1921 Monumento Nacional, los orígenes de Almansa tal vez haya que buscarlos en la época romana. Pero cuando verdaderamente alcanza renombre es en la época islámica y posteriormente con los reyes cristianos. De hecho, el castillo fue testigo del encuentro entre Jaime I de Aragón y su yerno, Alfonso X el Sabio, cuando acordaron que el castillo marcaría los límites fronterizos entre los reinos de Murcia (Castilla) y Valencia (Aragón).
En el año 1476 Almansa pasa a formar parte del patrimonio de la Corona y por tanto de los Reyes Católicos, por el apoyo prestado por la familia Villena a las pretensiones al trono de Castilla de Juana La Beltraneja.

Siglo XX
A comienzos del siglo XX, el castillo de Almansa se encuentra en estado de ruina. Tanto es así, que estuvo a punto de ser demolido, pero gracias a los informes realizados por la Real Academia de Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pudo salvarse y fue declarado monumento nacional.
En 1952 el castillo experimentó una profunda restauración en su periferia. En el interior no reconstruido, sólo quedaron unos escasos restos que permiten conjeturar su primitiva configuración. Durante las obras realizadas se descubrió una bellísima escalera de caracol que desde la torre del homenaje da acceso a la terraza superior de dicho torreón.
En 1990 se puso en marcha un proyecto de reparación y estabilización de los agrietamientos, que consistió en el reforzamiento de los estratos rocosos, mediante la colocación de anclajes y recalce de las murallas con inyecciones de cemento. Se colocaron diez vigas-contrafuertes para la recogida de las cabezas de los anclajes, que se pueden apreciar en el flanco oriental.
La torre del homenaje es la parte más destacada de todo el edificio, y se encuentra jalonando la muralla en la parte más alta del recinto. Su planta es rectangular y la entrada se encuentra en alto, para hacer el acceso más difícil.
El castillo está construido en piedra. En los lienzos o muros, se utiliza el sillarejo, es decir, piedra poco trabajada. Y, en las esquinas de las torres, se utiliza el sillar, es decir, piedra labrada en su totalidad. En las partes hechas en época musulmana, se utilizó el tapial.
Como ven, el castillo de Almansa es un lugar que no nos podemos perder no sólo por su riqueza visual, sino por toda la historia que encierra. Sus puertas para visitarlo permanecen abiertas todos los días salvo los martes.










