El viajero podrá encontrar en esta ciudad vestigios de un pasado de poblachón manchego y tendrá la oportunidad de visitar alguno de sus monumentos más notables, entre ellos:

La catedral de San Juan Bautista, iniciada en el Siglo XVI no se concluye hasta el siglo XX, por lo que la mezcla de estilos es muy significativa. En su interior, la capilla de la Virgen de los Llanos, con un retablo renacentista, una tabla barroca de la Virgen de la Estrella y la pila bautismal de estilo rococó.
En arquitectura civil destaca la posada del Rosario, construida en el siglo XVI y en donde se albergan la Oficina de Turismo y la Biblioteca Universitaria. Del sigl
o XVIII se conserva la Casa Perona, el Recinto ferial, con forma de “sartén”, que es el único de estas características que se conserva en España.
Sobre un caserón se ubica el Ayuntamiento viejo, con fachada de ladrillos rojos y piedra blanca donde se encuentra el reloj y el escudo de la ciudad. El palacio de la Diputación Provincial es el edificio más interesante del siglo XIX, con fachada de aire barroco. Otra obra importante es el Depósito del Sol, un antiguo depósito de aguas convertido en Biblioteca pública.
A principios del siglo XX, el modernismo aparece en diferentes lugares de nuestra capital.
La Casa del Hortelano, construida en 1912,
La casa de filomena Flores, hoy Archivo Histórico Provincial, realizada en 1924. Es en la calle Ancha donde se pueden ver el mayor número de edificios, el chalet de Fontecha, actualmente Cámara de Comercio, la Casa de Cabot, la Casa de Juan López (sede de Banesto), el Colegio notarial, el Casino Primitivo y el Gran Hotel.

La construcción más característica de este siglo es el Pasaje de Lodares, cuyo interior cerrado, cubierto de cristal y adornado de columnas, balaustres de tradición renacentista y esculturas mantiene el concepto de galería comercial de tradición decimonónica europea.










