En la provincia existen viñedos pertenecientes a cuatro denominaciones de origen: Almansa, Jumilla, La Mancha y Manchuela. Recorrerlas y degustar estos vinos es un reto obligatorio para el turista que tenga el vino entre sus preferencias.
La denominación de Origen Mancha se asienta sobre la comarca natural más grande de España, englobando parte de las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo, y constituye la mayor agrupación vitícola del mundo. Las variedades tradicionales más cultivadas son la Airén (blanco) y sobre todo Cencibel (tinto) que da vinos jóvenes de grato paladar y suaves, aunque en los últimos años se está incrementando la superficie de Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot.
La denominación de Origen Manchuela se asienta al sureste de la provincia de Cuenca y al noreste de la de Albacete, entre los ríos Júcar y Cabriel. Aquí predominan variedad tintas (Bobal, Cabernet Sauvignon, Sensible, Garnacha Merlot, Monastrell, Moravia dulce y Syrah) aunque también están presentes las variedades que dan vinos blancos (Albillo, Chardonnay, Macabeo y Sauvignon Blanc).
La denominación de Origen Jumilla se extiende por los municipios de Ontur, Tobarra, Albatana, Hellín, Montealegre y Fuenteálamo, además de Jumilla en la provincia de Murcia. La principal variedad de la zona es la tinta Monastrell. Se elaboran tintos jóvenes, muy bien constituidos, de intensa y bella coloración, aromas de gran personalidad y notable riqueza alcohólica.
La denominación de Origen Almansa se localiza al este de la Provincia de Albacete. Entre las variedades blancas destacan la Merseguera, aunque las tres cuartas partes del viñedo se dedican al cultivo de las variedades tintas Monastrell y Garnacha Tintorera, con las que se elaboran vinos recios, secos, suaves, de color rojo rubí, con aroma e intensidad de color muy alto y de amplio extracto.










